En esta sección publicaremos la producción científica y académica de nuestro organismo cultural el Instituto de Ciencias Morales Pablo VI.

Periódicamente se publicarán los artículos, conferencias, discursos de ingreso y ponencias de los miembros del Instituto y de nuestros colaboradores.

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"Qué es la moral pública y la moral Privada"
Extracto del discurso de ingreso en el Instituto de Ciencias Morales Pablo VI de el Honorable Señor D. Ondrej Stepanek, Caballer de la Orden del Aguila de Georgia, Caballero iure sanguini de nuestra Orden de San Sergio, Caballero del Cuerpo de la Nobleza de Cantabria, miembro del Comité de Diplomacia Corporativa , Cruz de oro al Mérito Profesional y Lugarteniente General de la Orden de San Sergio para Austria´Hungría.

Moralidad interna y externa

¿Qué es exactamente la moralidad? Desde un punto de vista puramente etimológico, esta palabra proviene del latín moralitas = comportamiento correcto y significa una idea general del comportamiento correcto de un individuo en la sociedad.

La moralidad se diferencia de las reglas de la cortesía en que se refiere a cosas que son bastante importantes y no sólo importantes desde el punto de vista social. La moralidad se diferencia de la ley en que no se puede hacer cumplir en los tribunales y no existen sanciones (castigos) por violarla. Sin embargo, una sociedad sana apoya el comportamiento moral y, por ejemplo, desprecia a quienes pecan contra la moralidad o demuestra que la persona en cuestión no se comportó moralmente.

La palabra moralidad se utiliza a veces como sinónimo de ética = decencia. La decencia puede incluirse en los principios de la moral externa y puede entenderse como abrir, mantener y proteger la integridad de la comunicación, a través de la cual nos comunicamos lo que percibimos, lo que sentimos y lo que deseamos[1]. En el lenguaje común, sin embargo, la moral significa no solo la decencia, sino principios más importantes e importantes que aseguran "la coexistencia pacífica y la armonía" en la sociedad.

Sin embargo, la pregunta más importante y crucial es si tenemos alguna moral, ya sea interna o externa.

Si pensamos más de cerca y miramos a nuestro alrededor, probablemente solo podamos afirmar con tristeza que todavía hay una devaluación de los valores morales, tanto externos como internos.

Los tiempos agitados de hoy nos obligan a pensar sobre todo en nosotros mismos y a no ocuparse de los problemas de los demás. El resultado es crueldad, alienación e indiferencia. Muchos ven la ausencia de moralidad en la sociedad como la causa de la actual crisis social.

La moral interior es la que cada uno de nosotros lleva dentro. En realidad, es una especie de escalera de valores que llevamos en la mente. Creamos esta escalera de valores durante nuestras vidas, tratamos de adherirnos a ella y comportarnos de acuerdo con ella, ( deberíamos hacerlo). Si violamos estos valores, lo sentimos internamente y no estamos satisfechos con ello y tenemos remordimiento, ( deberían aparecer). Sin embargo, la conciencia es un concepto abstracto, así como un concepto: el bien, Dios, la felicidad, etc. La conciencia puede entenderse como una especie de "juez interior" que nos dice si lo estamos haciendo bien o mal. Sin embargo, lo que es bueno y malo difiere, al igual que la moral y la conciencia, individualmente. Lo que es aceptable para uno puede ser completamente inaceptable para otros. Hay muchos ejemplos. De la infidelidad al aborto. En general, sin embargo, se debe afirmar que uno debe seguir un principio que ocurre en diversas variaciones en diferentes religiones, filosofías y también en muchos estudiosos. Aparentemente, los principios de la moralidad externa ya están establecidos en la Biblia en una instrucción bien conocida: "Todo lo que te odies a ti mismo, no se lo hagas a nadie" (Tob 4:15), a menudo parafraseado en la oración: "Lo que no quieres que otros hagan, no se lo hagas a ellos".

Como moralidad externa entendemos las influencias del entorno externo. Es el clásico: "¿Qué diría la gente?" Este es un tipo de comportamiento normativo generalmente percibido, generalizado y requerido, que ni siquiera tiene por qué estar en conflicto con la moralidad interna del individuo,  (no debería serlo) . En casos extremos, a alguien puede incluso gustarle algo y buscarlo en privado, pero nunca lo admitiría y lo mostraría en público, porque "qué diría la gente". Y no tiene por qué ser un comportamiento según el derecho penal, o incluso para la mayoría de la sociedad, un comportamiento intolerante.

Todo está relacionado con todo y también los dos tipos de moralidad mencionados anteriormente. Podemos actuar de forma contraria a nuestra moral interior, pero nos aporta otros valores que en un momento dado en una determinada situación superan la moral. Esta situación podría resumirse en la conocida frase de que "todo el mundo tiene un precio". A menudo sucede que no evaluamos nuestras propias acciones tan críticamente como las mismas acciones de los demás. Por lo general, podemos defendernos sin ningún problema, incluso lo que consideramos malo con los demás, contrario a los valores morales.

Si hay una falta de moralidad en nuestro entorno, podemos sentir la tentación de actuar, lo que no podríamos hacer nosotros mismos y que es necesario incluso en completo conflicto con nuestras convicciones internas. Este es un fenómeno común del llamado "comportamiento de manada" de esconderse en una multitud y la locura de la multitud. En este contexto, es necesario mencionar la afirmación del filósofo Karl Gustav Jung, quien dice: "Todo individuo, cuando está en sociedad, es en cierto sentido, sin saberlo, peor que si actuara por sí mismo, la comunidad lo soporta, y en esa medida se le libera de la responsabilidad personal".

La moralidad, como un conjunto de reglas internas que creamos y tratamos de seguir, también puede entrar en conflicto con nosotros mismos. Cuando ocurre esta situación, resolvemos el llamado dilema moral. El dilema moral es, por tanto, un conflicto entre los valores morales que reconocemos, en los casos en que debemos decidir entre ellos. Entonces es necesario observar un valor moral, violar el otro, el llamado "elegir un mal menor". Entonces, tal decisión puede ser completamente opuesta para dos personas diferentes. En principio, siempre se debe tomar una decisión de acuerdo con la propia conciencia y con la propia moral, pero también teniendo en cuenta cómo las personas más prudentes probablemente tomarían una decisión y (si es posible) de acuerdo con la ley aplicable. Pero, ¿qué significa, en este conflicto moral, decidir como "la gente más decente"? Pero, ¿cómo evaluar y averiguar? En la actualidad, probablemente sea muy difícil hablar de alguien que podría describirse generalmente como el llamado "árbitro de la moralidad" o el llamado "faro moral de la sociedad", simplemente, como un modelo moral para toda la sociedad. Ya sea que estemos hablando de individuos o grupos - políticos, artistas, deportistas, etc., es decir, los más expuestos en los medios y presentados al público, ciertamente no lo son. En la historia, sin duda, encontraríamos ejemplos adecuados, como todos los santos y beatos de la Iglesia católica, o héroes de todo tipo, que a menudo sacrificaron o arriesgaron lo más valioso en beneficio de los demás: sus vidas.

Nuestra moral se ve más afectada por la educación y el entorno en el que vivimos. Por lo tanto, tratemos con las reglas reconocidas en nuestro círculo de civilización, es decir, la moralidad de la llamada civilización occidental.

No intentemos hablar de la moral de otras civilizaciones que reconocen reglas diferentes. Aquí la vieja y santa regla mencionada anteriormente: "¡Lo que no quieras que te hagan a ti, no se lo hagas a otros!". Por otro lado, es necesario insistir estrictamente en que quienes reconocen y respetan los valores de los demás se comportan en nuestro espacio vital (círculo de civilización) de acuerdo con nuestras reglas locales.

 

 

[1] L.L. FULLER: Moralidad de la ley, Praga 1998

Emperador Maximiliano I de México

 

ARTÍCULO DEL PROFESOR STEPANEK DEL INSTITUTO PABLO VI REALIZADO EN EL MARCO DE COLABORACIÓN DEL INSTITUTO EN EL FOMENTO Y RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA DEL EMPERADOR MAXIMILIANO Y LOS VALORES DEL SEGUNDO IMPERIO MEXICANO.

El emperador Maximiliano I de México (nacido con nombre completo - alemán: Ferdinand Maximilian Joseph Maria von Habsburg-Lothringen, español: Fernando Maximiliano José María de Habsburgo-Lorena; * 6 de julio de 1832, Palacio de Schönbrunn en Viena, Austria, +19 de junio de 1867, Cerro de las Campanas, México).

Su padre fue el archiduque Francisco Carlos (1802-1878), el segundo hijo superviviente del último emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y el primer emperador de Austria, Francisco I (1768-1835), durante cuyo reinado nació. Maximiliano era, por tanto, miembro de la Casa de Habsburgo-Lorena, una rama cadete de línea femenina de la Casa de Habsburgo. Su madre fue la princesa Sofía de Baviera (1805-1872), miembro de la Casa de Wittelsbach.

El archiduque Maximiliano fue un niño particularmente inteligente que mostró una cultura considerable en su gusto por las artes, y demostró un interés temprano por la ciencia, especialmente la botánica. Cuando ingresó al servicio militar, fue entrenado en la Armada Imperial de Austria. Se lanzó a esta carrera con tanto celo que rápidamente ascendió al alto mando.

Fue nombrado teniente de la marina a los dieciocho años. En 1854, navegó como comandante en la corbeta Minerva, en una expedición de exploración a lo largo de la costa de Albania y Dalmacia. El archiduque Maximiliano estaba especialmente interesado en asuntos marítimos y emprendió muchos viajes de larga distancia (para Brasil) en la fragata Elisabeth. En 1854, cuando solo tenía 22 años, como hermano menor del emperador y, por lo tanto, miembro de la familia gobernante, fue nombrado comandante en jefe de la Armada Imperial de Austria (1854-1861), que reorganizado en los años siguientes. El archiduque Maximiliano tenía un gran interés personal en la flota y, con él, la fuerza naval austríaca ganó un partidario influyente de las filas de la familia imperial. Esto era crucial, ya que el poder marítimo nunca había sido una prioridad de la política exterior austriaca y la marina en sí era relativamente poco conocida o apoyada por el público. Solo pudo atraer la atención pública y los fondos significativos cuando fue apoyado activamente por un príncipe imperial. Como comandante en jefe, el archiduque Maximiliano llevó a cabo muchas reformas para modernizar las fuerzas navales, y fue fundamental en la creación del puerto naval en Trieste y Pula, así como la flota de batalla con la que el almirante Wilhelm de Tegetthoff (1827-1871) haría luego aseguró sus victorias. También inició una expedición científica a gran escala (1857-1859) durante la cual la fragata SMS Novara se convirtió en el primer buque de guerra austriaco en dar la vuelta al mundo.

El archiduque Maximiliano estuvo muy influenciado por las ideas progresistas en boga en ese momento. Tenía reputación de liberal, y esta fue una de las varias consideraciones que llevaron a su nombramiento como virrey del Reino de Lombardía-Venecia en febrero de 1857. Su hermano, el emperador Francisco José I, había decidido sobre la necesidad de reemplazar al anciano mariscal de campo. El Conde Josef Václav Radecký de Radče (1766-1858), para desviar el creciente descontento entre la población italiana a través de la liberalización simbólica y fomentar un grado de lealtad personal a la dinastía Habsburgo.

El 27 de julio de 1857, en Bruselas, el archiduque Maximiliano se casó con su prima segunda Charlotte, la hija del rey Leopoldo I de Bélgica y Luisa de Orleans. Vivieron en Milán, la capital de Lombardía-Venecia, desde 1857 hasta 1859, cuando el emperador Francisco José I, enojado por las políticas liberales de su hermano, lo despidió. Poco después, Austria perdió el control de la mayoría de sus posesiones italianas. El archiduque Maximiliano se retiró a Trieste, cerca de la cual construyó el castillo de Miramare. Al mismo tiempo, la pareja adquirió un monasterio reconvertido en la isla de Lokrum como residencia de vacaciones. Ambas propiedades tenían amplios jardines, lo que refleja los intereses hortícolas de Maximiliano.

México

En 1859, el archiduque Maximiliano fue abordado por primera vez por monárquicos mexicanos —miembros de la nobleza mexicana, encabezados por José Pablo Martínez del Río— con una propuesta para convertirse en emperador de México. La familia Habsburgo había gobernado el virreinato de la Nueva España desde su establecimiento hasta que los Borbones heredaron el trono español. Se consideraba que el archiduque Maximiliano tenía más legitimidad potencial que otras figuras reales, y era poco probable que gobernara en Europa debido a su hermano mayor.

El 20 de octubre de 1861 en París, el archiduque Maximiliano recibió una carta de Gutiérrez de Estrada pidiéndole que tomara el trono mexicano. Al principio no aceptó, pero buscó satisfacer su inquieto deseo de aventura con una expedición botánica a los bosques tropicales de Brasil. Sin embargo, el archiduque Maximiliano cambió de opinión después de la intervención francesa en México. Por invitación del emperador francés Napoleón III, después de la toma de Ciudad de México por el general Élie-Frédéric Forey y un plebiscito organizado por Francia que confirmó la proclamación del imperio, el archiduque Maximiliano consintió en aceptar la corona en octubre de 1863. El 9 de abril de 1864 el archiduque Maximiliano se reunió con su hermano, el emperador Francisco José I en Castillo de Miramare para firmar un "Pacto de Familia". En este documento, el archiduque Maximiliano renunció a cualquier derecho al trono de Austria o como Archiduque de Austria. Esta renuncia siguió a un período prolongado de negociaciones entre los dos hermanos y fue aceptada por el archiduque Maximiliano con desgana. El 10 de abril de 1864 el archiduque Maximiliano aceptó oficialmente la corona del trono mexicano.

El archiduque Maximiliano viajó a México desde Trieste a bordo del SMS Novara, escoltado por las fragatas SMS Bellona (austriaca) y Thémis (francesa), y el yate imperial Phantasie encabezó la procesión de buques de guerra desde su palacio en Miramare mar adentro. Recibieron una bendición del Papa Pío IX, y la Reina Victoria ordenó a la guarnición de Gibraltar que disparara un saludo al barco que pasaba Maximiliano.

El archiduque Maximiliano, ahora como Maximiliano I, emperador de México, desembarcó en Veracruz el 29 de mayo de 1864 y recibió una fría recepción por parte de la gente del pueblo. Veracruz era una ciudad liberal y los votantes liberales se oponían a que el archiduque Maximiliano estuviera en el trono. Hubo continuos combates entre las fuerzas expedicionarias francesas (que fueron complementadas por las tropas imperiales reclutadas por Maximiliano, también del Imperio Austriaco) por un lado y los republicanos mexicanos liderados por el presidente Benito Juárez por el otro.

La pareja imperial eligió como sede la Ciudad de México. El emperador y la emperatriz establecieron su residencia en el Castillo de Chapultepec, ubicado en la cima de una colina que anteriormente se encontraba en las afueras de la Ciudad de México y que había sido un retiro de los emperadores aztecas. El emperador Maximiliano I ordenó una amplia avenida que atravesara la ciudad desde Chapultepec hasta el centro de la ciudad llamado Paseo de Chapultepec o Paseo de la Emperatriz. La pareja real hizo planes para coronarse en la Catedral Metropolitana, pero debido a la constante inestabilidad del régimen, la coronación nunca se llevó a cabo.

Para consternación de sus aliados conservadores, el emperador Maximiliano I defendió varias políticas liberales propuestas por la administración de Juárez, como reformas agrarias, libertad religiosa y extender el derecho al voto más allá de las clases terratenientes. Al principio, el emperador Maximiliano I le ofreció a Juárez una amnistía si juraba lealtad a la corona, incluso ofreciéndole el cargo de primer ministro, lo que Juárez rechazó.

Después del final de la Guerra Civil Estadounidense, el presidente de los Estados Unidos, Andrew Johnson, invocó la Doctrina Monroe y reconoció al gobierno de Juárez como el gobierno legítimo de México. Estados Unidos aplicó una presión diplomática cada vez mayor para persuadir al emperador francés Napoleón III de que pusiera fin al apoyo francés al emperador Maximiliano I y retirara las tropas francesas de México. Estados Unidos comenzó a suministrar a los partidarios de Juárez y su aliado Porfirio Díaz "perdiéndoles" depósitos de armas en El Paso del Norte en la frontera con México. La perspectiva de una invasión estadounidense para reinstaurar Juárez hizo que un gran número de fieles seguidores del emperador Maximiliano I abandonaran su causa y abandonaran la capital.

El emperador Maximiliano I invitó a ex Confederados a mudarse a México en una serie de asentamientos llamados la "Colonia Carlota" y la Colonia Nueva Virginia, y se están considerando una docena más, un plan concebido por el inventor y oceanógrafo de la Marina de los Estados Unidos de renombre internacional Matthew Fontaine Maury . El emperador Maximiliano I también invitó a colonos de "cualquier país", incluidos Austria y los demás estados alemanes.

En 1866, la inminencia de la abdicación del emperador Maximiliano I parecía evidente para casi todo el mundo fuera de México. Ese año, el emperador francés Napoleón III retiró sus tropas ante la resistencia mexicana y la oposición estadounidense bajo la Doctrina Monroe, así como para fortalecer sus fuerzas en casa para hacer frente al creciente ejército prusiano y de Bismarck. La emperatriz Carlota viajó a Europa, buscando ayuda para el régimen de su esposo en París y Viena y, finalmente, en Roma del Papa Pío IX. Sus esfuerzos fracasaron, sufrió un profundo colapso emocional y nunca regresó a México.

Aunque el mismo emperador francés Napoleón III lo instó a abandonar México, cuya retirada de tropas de México fue un gran golpe para la causa imperial mexicana, el emperador Maximiliano I se mostró reacio a abandonar a sus seguidores. Incierto en cuanto a su curso de acción futuro, el emperador Maximiliano I permitió que una conferencia de veintitrés de sus partidarios votara en contra de su abdicación. Fieles generales como Miguel Miramón, Leonardo Márquez y Tomás Mejía prometieron formar un ejército que desafiaría a los republicanos invasores. El emperador Maximiliano I luchó con su ejército de 8.000 leales mexicanos. Retirándose, en febrero de 1867, a Santiago de Querétaro, sostuvo un asedio durante varias semanas, pero el 11 de mayo resolvió intentar una fuga a través de las líneas enemigas. Este plan fue saboteado por el coronel Miguel López, quien acordó en secreto con el general republicano Escobedo abrir una puerta y liderar un grupo de asalto para apoderarse del cuartel general imperial. López parece haber asumido que al emperador Maximiliano I se le permitiría escapar.

Santiago de Querétaro cayó el 15 de mayo de 1867 y el emperador Maximilian I y fui capturado a la mañana siguiente después del fracaso de un intento de escapar a través de las líneas republicanas por una brigada de caballería de húsares leal dirigida por el príncipe Félix de Salm-Salm. Tras un consejo de guerra, fue condenado a muerte. Varias cabezas coronadas de Europa y otras figuras prominentes (incluidos los eminentes liberales Víctor Hugo y Giuseppe Garibaldi) enviaron telegramas y cartas a México solicitando que se perdonara la vida del Emperador.

Aunque le agradaba el emperador Maximiliano I a nivel personal, Juárez se negó a conmutar la sentencia en vista de los mexicanos que habían muerto luchando contra las fuerzas de Maximiliano, y porque creía que era necesario enviar un mensaje de que México no toleraría ningún gobierno impuesto. por potencias extranjeras. El príncipe Félix de Salm-Salm y su esposa idearon un plan y sobornaron a los carceleros para que permitieran al emperador Maximiliano I escapar de la ejecución. Sin embargo, el emperador Maximiliano I no seguiría adelante con el plan porque sentía que afeitarse la barba para evitar el reconocimiento arruinaría su dignidad si lo recapturaban.

La sentencia se ejecutó en el Cerro de las Campanas a las 6:40 de la mañana del 19 de junio de 1867, cuando el emperador Maximiliano I, junto con los generales Miramón y Mejía, fue ejecutado por un pelotón de fusilamiento. Hablaba solo en español y entregó a cada uno de sus verdugos una moneda de oro para que no le disparara en la cabeza para que su madre pudiera verle la cara. Sus últimas palabras fueron dichas en español: “¡Mexicanos! Muero por la causa de México. No dejen que nadie pise sus ideales, ni sus derechos más sagrados. Espero que la sangre de este mexicano sea la última que se derrame. ¡Viva México! ”.

Después de su ejecución, el cuerpo del emperador Maximiliano I fue embalsamado y exhibido en México. A principios del año siguiente, el almirante austríaco Wilhelm de Tegetthoff fue enviado a México a bordo del SMS Novara para llevar el cuerpo del ex emperador de regreso a Austria. Después de llegar a Trieste, el ataúd fue llevado a Viena y colocado dentro de la Cripta Imperial, el 18 de enero de 1868. La Capilla Conmemorativa del Emperador Maximiliano se construyó en la colina donde tuvo lugar su ejecución en 1901.

 

 

 

nota:

 

castillo y la ciudad de Hardegg en Austria, en el castillo se encuentra el museo del emperador Maximiliano I de México

El castillo fue propiedad del príncipe Johann Karl de Khevenhüller-Metsch (1839-1905). En 1864 se convirtió en miembro del cuerpo de voluntarios austríacos en México. Después de la partida del ejército mayoritario de los franceses en 1866, Khevenhüller permaneció y fue nombrado comandante de un regimiento de caballería de 800 hombres, llamado "Húsares Rojos". Sirvió al emperador hasta el trágico final de su reinado. Fue testigo de negociaciones infructuosas con el presidente Juárez. Cuando el emperador fue ejecutado, fue Khevenhüller quien izó una bandera blanca en la ciudadela. Fue capturado por los insurgentes y negoció con el general Porfirio Díaz la libre salida de su regimiento.

Escoltó el ataúd del emperador de regreso a Austria.

Mantuvo un diario durante su estadía en México.

EL DILEMA DEL BIEN COMÚN: INALCANZABLE COMO SUMA DE INDIVIDUOS

 

 

DISCURSO DE INGRESO EN EL DEPARTAMENTO DE MORAL PÚBLICA DEL INSTITUTO PABLO VI DE DON ALEJANDRO GÓMEZ, CABALLERO DEL CUERPO DE LA NOBLEZA DE CANTABRIA, ACADÉMICO DE SAN FAUSTINO .

 

Este ensayo tiene por objetivo analizar si los individuos están capacitados para obrar de forma racional y voluntaria hacia la consecución del bien común o, si por el contrario, necesitan ser dirigidos e incentivados para obrar de tal manera.

 

La moral es la disciplina filosófica que estudia el comportamiento humano en cuanto al bien y el mal. No todas las personas se dedican a reflexionar o leer sobre la moral, pero todos tenemos una preconcepción instintiva de lo que está bien y lo que está mal que actúa como una “brújula moral”.

 

El reto surge cuando esa “brújula moral” no es suficiente, ya que las personas vivimos en sociedades cada vez más heterogéneas y voluminosas- y la “moralidad instintiva” varía de un individuo a otro, de una comunidad a otra y cambia a través del tiempo creando conflictos y contradicciones.

 

Si dejamos atrás la aproximación instintiva a la moral en pos de una más racional, constatamos que el reto de definir lo que es moral para cada uno de los individuos de una sociedad palidece en comparación con el desafío que supone determinar lo que es bueno para el conjunto de toda la sociedad, especialmente en un mundo globalizado e interconectado, en la que la moral pública y privada se encuentran en constante conflicto.

 

Por último, además de la multiculturalidad de los individuos y de la hiper-conexión entre comunidades, hay que tener en cuenta el marcado individualismo imperante en la sociedad occidental actual. Este hiperindividualismo rechaza las imposiciones de las instituciones en aras del mayor grado de libertad  individual  posible.

 

  más detallado de los tres elementos mencionados.

 

  1. Capacidad de decidir de forma correcta y racional: racionalidad limitada y sesgos cognitivos.

 

Precisamente por ese exceso de confianza en nuestro instinto y preconcepciones, muy pocas veces nos paramos a preguntarnos de forma racional si algo está bien o está mal en profundidad: ¿Lo que está bien para quién? ¿Lo que es bueno para mí es bueno para todos? ¿Lo que es bueno para cuándo? ¿Lo que es bueno ahora puede desembocar en algo malo en el futuro?

 

En esa falta de reflexión y aproximación racional a la moralidad encontramos la primera de las dificultades a la hora de discernir entre el bien y el mal: las personas sufrimos, en palabras de Herbert A. Simon, de una cognición limitada o imperfecta.

 

No somos enteramente racionales y, incluso en situaciones en las que tenemos suficiente información para tomar decisiones, nos dejamos guiar por multitud de sesgos cognitivos e ideas preconcebidas. Y, por eso, podemos confundir, por ejemplo, lo que es bueno con lo que nos hace sentir bien, creyendo así que estamos tomando la decisión correcta o autoconvenciéndonos, a posteriori, de que la decisión tomada estaba alineada con la moralidad.

 

Así pues, podemos concluir el primer punto diciendo que si es harto complicado para una persona entender lo que es moral en cada momento, es imposible esperar que se pueda alcanzar y mantener un estado de moral pública como suma de la correcta toma de decisiones individuales, dada la racionalidad limitada y sesgos cognitivos de las personas.

 

  1. Mutabilidad y subjetividad del concepto del bien y el mal.

Así como la primera dificultad reside en la propia racionalidad limitada y sesgos cognitivos de los individuos, la segunda dificultad reside en la propia naturaleza ambigua y subjetiva del bien y del mal.

 

A pesar de la existencia de disciplinas e instituciones dedicadas a tal estudio, la interpretación del bien y el mal continúa evolucionando y su interpretación mutando a través de los siglos y de las culturas, como Friedrich Engels bien recogió en su obra Anti-Dühring: “Las ideas de bien y de mal han cambiado tanto de pueblo a pueblo, de siglo a siglo, que no pocas veces hasta se contradicen abiertamente”.

 

¿Qué es el bien? Por ejemplo, desde la perspectiva hedonista, el bien es todo aquello que causa placer. El placer es un concepto puramente individualista, por lo que el bien desde el punto de vista hedonista crea el dilema de que el placer propio puede estar basado en el sufrimiento de otro.  Este ejemplo pone de manifiesto la dificultad para definir las contradicciones en los limites entre la moralidad publica y privada Además, introduce el concepto del individualismo, rasgo que impera en la sociedad occidental actual.

 

  1. Individualismo exacerbado actual

El hiperindividualismo imperante en la sociedad actual occidental marca la tercera y última dificultad que encuentran los individuos para obrar atendiendo a la moral pública.

 

Con este concepto nos referimos al rechazo por parte de los individuos de los totalitarismos, de las imposiciones dogmáticas y de toda figura de autoridad con el fin de alcanzar total libertad. Los líderes políticos, religiosos o intelectuales, así como los padres, profesores y toda figura que representó a la autoridad en diferentes círculos sociales ahora están denostados.

 

Así pues, observamos la actual decadencia de instituciones que tradicionalmente guiaron la vida de los individuos hacia la consecución de metas mas altas que la suma de las metas individuales de cada una de las personas.

 

Los individuos, repudiando totalitarismos, han ganado la libertad de elegir. Y, a su vez, han ganado la obligación de tener que dirigir su propio destino, poniendo de manifiesto que las personas aspiran a la satisfacción inmediata, mientras la consecución del bien común requiere de vista a largo plazo y de capacidad de sacrificio en el corto plazo.

 

Las personasnos quejamos de la sociedad, deseamos el bien común, pero apenas nos hemos parado a desarrollar una moral propia, mucho menos a desarrollar y asumir el sacrificio de alcanzar la moral publica.

 

Podemos concluir este punto señalando que, en gran medical, el único sacrificio que los individuos están dispuestos a realizar viene generado por la codicia y el afán competitivo. Este fenómeno que propugna la búsqueda del bien común a través de la búsqueda del bien de cada una de las partes, en palabras de Jacques Maritain, es una concepción anárquica disfrazada de materialismo individualista según la cual los deberes de la ciudad se limitan a velar por el respeto de la libertad de cada individuo, y cuya consecuencia es que los fuertes opriman libremente a los débiles. Pero esto, sin duda, no conduce al bien común.

 

 

Conclusión

 

Así pues, siendo la moral un asunto ambiguo y cambiante que causa continuas contradicciones y dilemas entre lo publico y lo privado, viviendo en un mundo globalizado y volátil en el que más culturas tienen que convivir, estando los individuos sujetos a su racionalidad limitada, a sus sesgos cognitivos y siendo espoleados por el individualismo reinante, concluimos que, aunque el bien común necesita de la colaboración constante de todos -porque solo así puede ser alcanzado, aumentado y protegido-  los individuos no están en predisposición de hacerlo.

 

El bien común es maximizar la suma del beneficio o utilidad de todos y cada uno de los individuos, no es la suma de los bienes individuales. De tal forma, es necesaria la existencia de macroestructuras que definan y salvaguarden lo moral pública, y aunque las instituciones estén en decadencia, es preferible un sistema imperfecto que proteja al bien común a la ausencia de todo sistema y tener que confiar en la voluntad y capacidad de los individuos pues no están por si mismos  en disposición de contribuir a alcanzar y mantener un estado de moral publica de forma voluntaria, natural e individual.

SU ALTEZA IMPERIAL Y REAL CARLOS FELIPE DE HABSBURGO-LORENA Y ARENBERG

ARTÍCULO DEL PROFESOR STEPANEK DEDICADO A NUESTROS CONSEJEROS MAGISTRALES SUS ALTEZAS IMPERIALES LOS ARCHIDUQUES.

 

Su Alteza Imperial y Real, el Archiduque Carlos Felipe de Habsburgo-Lorena (españa: Carlos Felipe María Otón Lucas Marcos de Aviano Melchor de Habsburgo-Lorena y Arenberg), es segundo hijo y primer varón de Su Alteza Imperial y Real el Archiduque Félix de Habsburgo- Lorena y princesa y duquesa Anna-Eugenia de Arenberg.

Por línea paterna, SAIR Archiduque Charles Philipp es nieto del Beato Carlos I, Emperador de Austria, Rey de Hungría y Bohemia (fue beatificado en Roma por el propio Papa Juan Pablo II el 3 de octubre de 2004) y de la Emperatriz Zita y tatarabuela. sobrino nieto del emperador Maximiliano I de México y la emperatriz Carlota, y del emperador Francisco José I de Austria y la emperatriz Isabel ("Sisi").

/ El emperador, el Beato Carlos I (1887-1922) es ampliamente recordado por su lucha por la paz durante la Primera Guerra Mundial. También se sabe que durante la época de la peor hambruna hizo matar a todos los caballos de la corte para alimentar a la gente de Viena y dar pedazos de leña para carruajes y muebles para que la gente pudiera calentarse durante el invierno./

La formación académica del Archiduque consiste en una Licenciatura en Relaciones Internacionales (1973-1975), El Colegio de México, Ciudad de México, México; una Licenciatura en Administración de Empresas (1975-1978), Instituto Tecnológico de Monterrey, Monterrey, México; Maestría en Administración de Empresas (1978-1980), de la prestigiosa institución jesuita Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas, Barcelona, ​​España, y Diplomado en Derivados Financieros (2011-2012), Ciudad de México, México.

El Archiduque trabajó en AWT Internationale Handels and Finanzierung AG, Viena, Austria de 1988 a 1990, fue Delegado del Banco de Comercio Exterior (BANCOMEXT) en Viena, Bonn y Montreal y actualmente es Presidente de Habsburg Financial Services, una firma de gestión patrimonial. .

El Archiduque habla con fluidez varios idiomas como español, alemán, francés, inglés y catalán, además de comprender varios otros idiomas europeos. Además, su gran gusto por la música también lo ha llevado a ser miembro del Patronato del Festival de Música de Morelia, que preside desde marzo de 2012.

El Archiduque y su primera esposa Martina Donath tienen un hijo:

Julián Lorenzo Pedro de Habsburgo-Lorraine (*29 de mayo de 1994 en Montreal)

y con su segunda esposa Annie-Claire Andree Christine Lacrambe (se casó el 12 de mayo de 1998 en la Catedral de Sevilla) tienen también un hijo:

Louis-Damien Henri Maria Marcos d'Aviano Melchor de Habsburgo-Lorraine (*23 de septiembre de 1998 en Montreal).

El Archiduque es un intelectual y aficionado a la historia de la Casa de Austria y sus tradiciones familiares lo que le ha llevado a dar numerosas conferencias sobre su tío, el emperador Maximiliano I de México, junto con las ramas europeas de su familia. Además, imparte conferencias en todo el mundo sobre derivados financieros y gestión de activos utilizando productos financieros derivados o estructurados.

 

Su Alteza Real e Imperial, la Archiduquesa Annie-Claire de Habsburg-Lorraine (neé Annie-Claire Andree Christine Lacrambe)

La Archiduquesa nació en Pau, Francia, el 15 de febrero de 1959, fue la primera hija del Dr. Henri Lacrambe, médico general de las fuerzas armadas francesas, caballero de la Legión de Honor y oficial de la Orden Nacional del Mérito, veterano de la Guerra de Independencia de Argelia, y Fanny Pruvost de Montrichard.

La Archiduquesa estudió administración en la Escuela de Comercio de Pau, en su ciudad natal. Se trasladó a México por motivos profesionales en la década de 1980, donde, entre otros cargos, se desempeñó como profesora en la Universidad Iberoamericana y subdirectora de la escuela de negocios de la Universidad Anáhuac, ambas en la Ciudad de México.

La Archiduquesa fue directora de proyectos logísticos internacionales e industriales, miembro de la Junta Directiva, vicepresidenta y secretaria general de la Cámara Franco-Mexicana de Comercio e Industria; Es Canciller de la Asociación Mexicana de la Orden de Malta en México y agregada comercial del Banco Nacional de Comercio Exterior (México) (BANCOMEXT) en Montreal, Canadá. Actualmente acompaña a su esposo en diferentes eventos representando a la familia Habsburgo, y como delegada en México de la Liga de Oración del Beato Carlos de Austria por la paz entre las Naciones.

 

padre de SAIR Archiduque Charles Philipp de Habsburg-Lorraine

Su Alteza Imperial y Real, el Archiduque Félix Federico Augusto de Habsburgo-Lorena, príncipe imperial de Austria, príncipe real de Hungría y Bohemia

 

SAIR Archiduque Félix Federico Augusto de Habsburgo-Lorena, príncipe imperial de Austria, príncipe real de Hungría y Bohemia

Su Alteza Real e Imperial, el Archiduque Félix Federico Augusto de Habsburgo-Lorena (alemán: Félix Friedrich August Maria vom Siege Franz Joseph Peter Karl Anton Robert Otto Pius Michael Benedikt Sebastian Ignatius Marcus d'Aviano), príncipe imperial de Austria, príncipe real de Hungría y Bohemia (*31 de mayo de 1916 ,      + 6 de septiembre de 2011), y sobrino nieto del emperador Maximiliano I de México (1832-1867).

Su padre fue el Beato Carlos I de Austria, Rey de Hungría y Bohemia, etc., el último Emperador de Austria (1887-1922).

El Archiduque Félix tenía solo tres años cuando se produjo la caída del Imperio Austro-Húngaro, que llevaría a su familia al exilio, primero en Suiza y Madeira (Portugal), donde murió su padre (1.4.1922), y luego en Bélgica.

Posteriormente vivió en Estados Unidos y México. A diferencia de su hermano, el príncipe heredero Otto, (que murió el 4 de julio de 2011 en Baviera, Alemania), el archiduque Félix de Habsburgo-Lorena nunca renunció a sus derechos al trono austríaco.

Como resultado de esta negativa, nunca pudo obtener permiso para regresar a su país, excepto por una breve estadía de tres días en 1989 para asistir al funeral de su madre, la emperatriz Zita.

Posteriormente, en 1996, cuando la Unión Europea liberó sus fronteras, pudo ingresar ilegalmente desde Alemania. En esa ocasión, brindó una conferencia de prensa, por lo que el gobierno austriaco le advirtió que si reingresaba ilegalmente al país sería perseguido.

Finalmente, se llegó a un acuerdo entre el Archiduque Félix, su hermano el Archiduque Charles Louis, y el gobierno austríaco, en el que se declaró leal a la República sin hacer referencia a sus derechos al trono y su pertenencia a la familia imperial.

Durante su estancia en Estados Unidos, el archiduque Félix se desempeñó como asesor del presidente F. D. Roosevelt para tratar de contrarrestar la influencia de los nazis en el ejército austríaco y como experto en la región tirolesa (los nazis habían incluido en la lista negra a los Habsburgo y condenados a muerte ).

En 1942 se unió al ejército estadounidense en un batallón austríaco especial que se disolvió poco después.

A finales de la década de 1940, el Archiduque Félix llegó a México donde permanecería de forma permanente. Se casó con la princesa y duquesa belga Anna-Eugenia de Arenberg en 1952 y tuvo siete hijos: María del Pilar, Carlos Felipe, Kinga, Raimundo, Myriam, Esteban y Viridis.

El Archiduque Félix, a quien le gustaba visitar el Castillo de Chapultepec (Ciudad de México), falleció a los 95 años, en su casa del barrio San Ángel.

¿Qué es la teología?

Por el Sr. Don Louis Benjamin Ardé

 

EXTRACTO DEL DISCURSO DE INGRESO DEL SR.D.LOUIS BENJAMIN ARDE EN EL DEPARTAMENTO DE TEOLOGÍA DEL INSTITUTO DE CIENCIAS MORALES PABLO VI,

 

¿Qué es la teología? El presente artículo aborda una interpretación básica de la teología, su evolución y desarrollo, lo cual ha sido fundamental en la formación de culturas y naciones. Como ejemplo, también describe elementos de la teología cristiana que personalmente me he tomado el tiempo de estudiar y entender.

Definición de Teología

Se define la teología, simplemente como el estudio de Dios: theos significa “Dios” y logos significa “discurso o conocimiento”. Si lo miramos de manera más abstracta, se puede pensar que examina la personalidad del divino. La teología es como un árbol con sus ramas. El tronco es la idea central y las ramas son las diferentes interpretaciones. La idea central de la teología es que un poder supremo gobierna nuestro universo. Las ramas son las diversas interpretaciones y sistemas de creencia que se derivan de la idea central. La teología intenta responder a las preguntas que rodean a Dios y por qué las personas adoptan ciertas creencias religiosas y valores fundamentales. El deseo del hombre de encontrar a Dios"

 “…y el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá” (Lucas 11:10)

Ya sea que creamos o no en un poder supremo, esta escritura muestra el deseo insaciable del hombre de responder preguntas profundas sobre la existencia de nuestro mundo, el universo y nuestras propias vidas.  La teología aborda fundamentalmente una búsqueda intuitiva e intelectual para descubrir el propósito de nuestra existencia; la cuestión del hombre y un creador. Cuando decidimos admitir y reconocer que existe un diseñador inteligente, eso nos empuja a buscar un conocimiento y una comprensión más profunda de quién es Él. Consecuentemente, entendemos que la teología es la búsqueda de Dios y de misterios espirituales.

San Agustín de Hipona, quien vivió durante el siglo IV y V, dijo: “Nos has hecho para ti, Señor, y nuestro corazón estará inquieto hasta que encuentre descanso en ti” Tal afirmación enseña que sin una respuesta, el hombre no tiene paz y permanece inquieto. Como resultado de dichas interrogantes, grandes hombres se han dado a la tarea de encontrar una respuesta. La conciencia, la razón y las convicciones internas juegan un papel importante en llegar a una conclusión. Por lo tanto, vemos hoy una amplia gama de religiones y denominaciones diversificándose.

Impacto de la Teología

Vemos el impacto de la teología y la forma en la que las religiones han influenciado a las naciones del mundo. Diferentes grupos religiosos se adhieren a ciertos principios que se aplican a la naturaleza de lo divino en los cuales creen. Estos grupos aceptan una fe de acuerdo con su búsqueda de una entidad soberana. Por ejemplo, el Catolicismo enseña sobre las cualidades y atributos de la Santísima Trinidad, que es un concepto clave relativo a esta teología. Estos grupos juegan un papel importante en nuestra sociedad, más de lo que podemos pensar al principio.

 Considere todas las religiones que están incrustadas en diferentes culturas y cómo eso está directamente relacionado con la teología. Algunas teologías glorifican a un hombre mientras que otras glorifican a Dios; una religión trae opresión mientras que otra trae consigo libertad. La forma en que las personas ven y se relacionan con Dios afecta la forma en que se ven a sí mismas y cómo tratan a los demás. También estamos presenciando el efecto dañino de las teologías incorrectas que están resultando en derramamiento de sangre y atrocidades. Actualmente, lo que vemos en nuestro mundo está fuertemente relacionado con los estudios y prácticas de diferentes creencias.

 

Teología de la Encarnación y la Divinidad

Como ejemplo, quiero tocar dos doctrinas cristianas centrales: la Encarnación y la Trinidad, que han dado  influencia a gran parte del mundo occidental de hoy. Santo Tomás de Aquino, un gran filósofo y teólogo influyente del siglo XIII, abordó muchos elementos de la naturaleza de Dios y estas dos doctrinas.

En su libro Suma Teológica (en latín Summa Theologica), una de las obras más eminentes de Aquino, se identifican lo que considera como atributos de Dios y se analizan conceptos abstractos tales como perfección, unidad, infinidad, omnipresencia, etc. Aquino escribió sobre la omnipresencia de Dios, lo que significa que Dios está en todo lugar. Tal atributo es aceptado como un elemento de la naturaleza de Dios para representar que donde quiera que funcione algo, Dios está ahí. Estos atributos intensamente estudiados revelan las características excelsas y sobrenaturales asociadas a Dios. La teología de la encarnación constituye una encarnación divina y milagrosa de Dios mismo.

Teología viviente

La teología de la encarnación es un pilar básico de la teología cristiana; Fue el momento en que Dios se reveló de manera tangible. A Jesús, el Hijo de Dios, se le dio el título de Cristo, que significa el designado o ungido. Al encarnarse en el mundo natural y material, Él se convirtió en el camino hacia Dios el Padre.

“"En el principio [antes de todos los tiempos] era el Verbo (Cristo), y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios mismo". Juan 1:1 (AMPC).

A través de Su muerte en la Cruz, Jesús reconcilió al hombre con Dios. Él hizo posible que tuviéramos una relación íntima con Dios el Padre. Cuando participamos de la Sagrada Comunión, recordamos Su obra en la Cruz, y nos conectamos con Su vida, Su sufrimiento, y permitimos que Su virtud fluya a través de nosotros.

“Y habiendo tomado la copa, dio gracias, y dijo: Tomad esto, y repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga. Y tomo el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.” (Lucas 22:17-19)

Jesucristo, la Palabra Encarnada, reveló las virtudes y los atributos perfectos de Dios. Además, nos mostró que Dios es un Dios de amor que quiere intimidad con nosotros.

Importancia de la teología

La teología refleja una de las interrogantes más grandes de la humanidad y considero que es importante que las personas se tomen el tiempo para reflexionar y responder por ellos mismos esta interrogante.

“Por ahora vemos como a través de un cristal, oscuramente; pero luego, veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces lo sabré, así como también soy conocido" (1 Corintios 13:12)

Aunque es posible que no tengamos la idea completa y que no entendamos completamente todo, no debemos evitar reflexionar y decidir por nosotros mismos lo que creemos. La teología es una pregunta que ha sido respondida de muchas maneras, sin embargo, cada respuesta requiere un nivel de fe. Podríamos elegir permanecer neutrales esperando a que todo tenga sentido primero y estar bajo el control y la comprensión de nuestra propia razón. No obstante, si hemos llegado a la conclusión de que realmente hay un creador, debemos recordar que sólo el creador está completamente en control de Su creación.  Él lleva todo el conocimiento de Su creación, y estamos limitados a lo que Él nos ha permitido  conocer. Por tanto, Él es omnisciente y nosotros no, lo que no nos deja otra alternativa que buscarle a Él para que podamos aprender de Él. Es semejante a la relación entre un padre y su hijo. Antes de que el niño nazca, no conoce a su padre, pero su padre ya sabe de su hijo, desde que está en la barriga. Después que el niño nace, no conoce o no entiende el mundo, pero en ese momento sí sabe que tiene un padre y se vuelve completamente dependiente de él para aprender y entender el mundo en el que ha nacido.

Conclusiones

El hombre tiene el deseo de estudiar a Dios; pero, ¿sería posible estudiar a un Dios infinito con nuestro entendimiento limitado? En la Biblia los Fariseos y los Escribas estudiaron la ley de Moisés; sin embargo, ellos no reconocieron a Dios cuando lo confrontaron en Su forma humana. Fueron incapaces de ir más allá de su intelecto humano.

El hombre tiende a tratar y a reducir a Dios a un nivel de comprensión humana, pero a Dios no se puede comprender El ésta más allá de la comprensión. La fe nos lleva más allá del mero conocimiento y de lo que ha pasado de generación en generación y nos ayuda a comprender la plenitud de Dios.

“No podemos tener conocimiento pleno de una sola vez. Debemos empezar por creer; y luego, después, podemos ser guiados a dominar la evidencia por nosotros mismos." – Santo Tomás de Aquino